Acerca de los cinco episodios emitidos
hasta el momento de la cuarta temporada de Juego de tronos (la cual,
por cierto, se me está pasando volando), poco tengo que comentar a
lo que se puede ver en ellos, salvo que me está gustando mucho
(tanto aquellas partes de la trama que forman parte del libro -como
la Boda Púpura, cuya opinión ya publiqué-, como las que han
añadido o reinterpretado -como la intervención de la Guardia de la
Noche en el Torreón de Craster).
Sin embargo, ha sido una sorpresa
inesperada (creo que imposible de anticipar por nadie) la que ha
sacudido mis esquemas de la saga, no únicamente de la serie
televisiva, sino también de la versión escrita: la escena final del
cuarto capítulo de esta tercera temporada titulado “Oathkeeper”
(“Guardajuramentos”).
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| Fotograma Juego de tronos 4x04 "Oathkeeper" |
Considero, desde un punto de vista
personal, que esta secuencia aporta pistas acerca del devenir más
cercano al final de la trama de la saga Canción de Hielo y
Fuego.
Lo que el espectador puede contemplar
en esa última escena es una alarma: la magia al norte del Muro es
mayor que cualquier amenaza asumible por aquellos que se encuentran
al otro lado de éste, por encima de los salvajes (gigantes,
cambiapieles y thennitas incluidos), la magia roja de los adeptos del
Señor de la Luz “R'hllor”, las guerras por el poder (tanto de
los Siete Reinos, como más allá del Mar Angosto), e incluso de los
dragones.
Sólo porque no sea un enemigo que
amenace la posesión del Trono de Hierro o de cierto conjunto de
tierras no les hace menos peligrosos, al contrario, se ven
favorecidos por esa escasez de atención.
Únicamente la Guardia de la Noche, así
como las hordas de salvajes, han tenido contacto directo con estas
fuerzas, pero su conocimiento sobre ese enemigo es parcial, esta
última escena nos pone en evidencia que los Caminantes Blancos no son meros “zombies” en busca de cerebros, sino criaturas
organizadas con un propósito mayor.
No me atrevo a juzgar ese poder “más
allá del Muro” como del lado del Bien o del Mal, pero sí podría
definirse por encima de la Vida y la Muerte, así como de las
intrigas propias del “juego de tronos”, banalizándolas.
Como ya he dicho, todo lo escrito en
estos párrafos se trata de conjeturas personales, así que deseo con
entusiasmo que en lo que queda de temporada se nos den más “pistas”
sobre esta cuestión.

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