A la hora de exponer mi opinión acerca
de la serie televisiva Juego de tronos, debo decir que
soy uno de quienes tienen y han leído los cinco libros hasta ahora
publicados de la serie Canción de Hielo y Fuego de
George R. R. Martin. Con esto quiero decir que aquellos que hemos
disfrutado la versión escrita sabemos que ésta supera a la
televisiva, y es por esto que no me centraré en comparar una con
otra (o al menos intentaré no hacerlo).
Una de las razones por la que continúo
siguiendo Juego de tronos (a parte del interés como lector por ver
la adaptación televisiva de la saga escrita, y de formar parte como
espectador de uno de los mayores fenómenos televisivos de la
historia de la pequeña pantalla) es por la voluntad de evolucionar a
mejor que percibí en la tercera temporada.
La primera temporada me resultó
indiferente, no veía una serie que destacara en calidad por encima
de otras entonces en emisión; sin embargo, lo que sí que me
sorprendió -y sigue sorprendiéndome- fue el enorme “hype” que
la acompañó (opino que este es uno de los casos en que la campaña
de marketing supera en valor el propio producto).
La segunda temporada ha sido, de entre
todas las emitidas, la que más me decepcionó, siendo los dos
motivos principales: la “Batalla del Aguas Negras” (se presentaba
una oportunidad de materializar una escena bélica capaz de
emocionar, y no lo consiguió), y la no pérdida de nariz de Tyrion
Lannister (esperaba una última escena de temporada en que se nos
sorprendiera descubriendo su nueva -y repulsiva- apariencia).
Como ya he indicado, el comienzo de la
tercera temporada fue la prueba para saber si la continuaría
siguiendo o la abandonaría; lo que vi en el primer capítulo me
gustó (siendo mi temporada favorita de entre todas las emitidas
hasta ahora) y, más tarde, la escena de la “Boda Roja” supuso mi reafirmación en esa decisión (en esta ocasión, sí que percibí
una voluntad de crear una escena para recordar -a diferencia de la
insípida “Batalla del Aguas Negras”).
En los tres capítulos de la cuarta (y
actual) temporada de Juego de tronos que han sido emitidos hasta el
momento he apreciado una continuidad de intenciones respecto a la
temporada anterior, lo cual me gusta y me anima a continuar
siguiéndola.
En este comienzo de la cuarta temporada
ha habido una cosa que me ha desconcertado: el cambio de actor para
el personaje de Daario Naharis. No es la primera ocasión en que se
produce un cambio de actor en Juego de tronos, sólo el
personaje de Gregor Clegane/La Montaña ha sido interpretado por tres
actores en lo que va de serie (Conan Stevens (imdb) en la primera temporada;
Ian Whyte (imdb) en la segunda; y Hafþór Júlíus Björnsson (imdb) en la
presente -a este último todavía no se le ha podido ver), mi
principal sorpresa recae en la diferencia radical en la apariencia
del personaje que interpretó en la pasada temporada Ed Skrein (imdb) con
respecto al que interpretará en esta Michiel Huisman (imdb). Conozco el
trabajo de este actor en la ya finalizada Treme, y no me parece
malo para el personaje, pero me ha dado rabia el modo en que ha sido
incorporado al casting .
Sobre la “Boda Púrpura” no tengo
mucho que comentar, salvo que
no me disgustó volver revivir la agobiante agonía de Joffrey
Baratheon (bien ejecutada en la serie: a los brazos de sus padres,
formando una especie de macabro belén viviente), disfrutando
de esa especie de “justicia kármica”. En un principio, pensé que
esta escena constituiría el final de la tercera temporada, dejando
todas las cuestiones que plantea en el aire hasta la cuarta; supongo que con una
boda sangrienta ya era suficiente y se planeó como principal gancho de
la temporada presente.
EXTRA:
*Como ya sucedió con la "Boda Roja", enlazo aquí una recopilación de reacciones a la "Boda Púpura", aunque, a diferencia de la respuesta de la gente hacia aquella, se puede apreciar en esta ocasión que el sentimiento predominante es de regocijo.
*Hace ya mes y algo, la gente de Malviviendo versionó la intro de Juego de tronos, y les quedó muy bien (link).
*La semana pasada tuve la oportunidad de jugar al Juego de Tablero de Juego de tronos con unos amigos, pasé un muy buen rato, experimenté en primera mano algunos de los ingredientes que definen el "juego de tronos". Como nota curiosa, me tocó la "Casa Greyjoy", y mi desarrollo en la partida fue muy similar al de Theon Greyjoy en la saga: mi ambición ciega a corto plazo supuso mi fracaso.
*Para los lectores, dejo aquí el enlace a la Presentación que Nacho Vigalondo escribió hace ya tiempo para Danza de dragones. Me gustó cuando lo leí y me apetece compartirlo con quienes lo desconozcan.
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